La pretemporada es un momento ideal para planificar el año. Se debe tener en claro a donde se quiere llegar y el camino a seguir. Allí es donde hacer un correcto planteamiento de metas es necesario.
A continuación se brindan algunas pautas que pueden servir como consejos para que el planteo de metas sea lo más adecuado y efectivo posible.
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Fijar metas específicas
Las metas deben estar fijadas en
términos de conductas específicas, explícitas y medibles. Se pueden clasificar
las metas en dos tipos:
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Subjetivas: por ejemplo divertirse,
disfrutar, hacer lo mejor posible, etc. Son, por lo general, intenciones y
resultan difíciles de medir. Además, no dirigen la atención hacia los aspectos
en que uno tiene que concentrarse.
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Objetivas: por ejemplo, correr una
distancia en determinado tiempo, hacer tantas repeticiones con tanto peso, etc.
Son fáciles de medir porque están claramente definidas y al ser específicas
hacen que la atención se focalice en las acciones necesarias.
En el deporte resulta bastante
sencillo trabajar y plantear metas objetivas justamente porque se pueden
comparar, evaluar y notar los progresos claramente. Es muy difícil medir el
grado de "divertimiento" que se obtuvo jugando un partido pero es
fácil medir si se mejoró, por ejemplo, la efectividad en el córner corto.
Es importante que las metas sean
sean claras y pocas en cantidad cuando se está empezando a trabajar.
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Fijar metas difíciles pero
realistas
Se deben plantear metas que
representen un desafío pero que no
sean inalcanzables de acuerdo con las posibilidades y el potencial que se
evalúa que la persona o el equipo tiene. Debe existir un equilibrio, no suena lógico,
por ejemplo, pedirle a un arquero que corra más rápido que un wing. Las metas
demasiado difíciles conducen inevitablemente al fracaso y esto puede llevar a
que la persona experimente frustración, disminuya su autoconfianza, y por ende
se empobrezca su performance. Las metas muy fáciles, en cambio, llevan a la
pérdida de interés en la actividad que se realiza porque cuando se las alcanza
no tienen ningún significado.
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Fijar metas a corto, mediano y
largo plazo
Es fundamental trazar una
progresión gradual de metas a corto plazo que lleven a un objetivo a largo
plazo. Hay que hacerse la idea de que se está frente a una escalera que si uno
sigue escalón por escalón puede alcanzar la cima.
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Enfatizar metas de tarea y de
proceso (sin obviar las de resultado)
Las metas objetivas a su vez se pueden clasificar
en tres tipos (más sobre esto en el artículo "La percepción del éxito y el fracaso en el deporte"):
- Metas de Resultado: se focalizan solamente en el resultado de una
competencia. Alcanzar estas metas no depende exclusivamente de lo que uno
realice sino que pueden interferir muchos factores como el nivel del rival, el
arbitraje, las condiciones climáticas, las condiciones del campo de juego, la
suerte, etc., por lo tanto, alcanzar este tipo de metas no está bajo el control
del deportista. Ejemplos: ganar un partido, superar al rival, salir campeón,
lograr una medalla, etc.
- Metas de Tarea (o Rendimiento): se focalizan en alcanzar un standard de
rendimiento independientemente de otros competidores. Generalmente se compara
el rendimiento propio con una performance anterior. Ej., aumentar el porcentaje
de efectividad en los córners cortos, mejorar la precisión en los pases,
implementar correctamente determinado planteo táctico, mejorar la coordinación
en los contraataques, tener mayor explosión en el pique corto, etc.
- Metas de Proceso: se centran en las acciones que el individuo
debe realizar para ejecutar bien una tarea. Están relacionadas con el
perfeccionamiento de la técnica. Aunque no garantizan un buen resultado llevan
a la persona focalizar en las estrategias relevantes y los procesos necesarios
para tener una buena performance. Ej., mejorar la técnica (el gesto deportivo)
cuando se da un pase, cuando se ejecuta un penal, cuando se para un córner,
etc.
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Fijar metas para el
entrenamiento y para la competencia
Es una realidad que el
deportista pasa muchas más horas entrenando que compitiendo. Además, es más
fácil motivarse (traducido, por ejemplo, en despertarse a la mañana y salir de
la cama) para una competencia que para el entrenamiento. Por ello, para evitar
el tedio de la rutina, mejorar la calidad del entrenamiento y para focalizar en
los aspectos que hay que trabajar para mejorar es importante encarar cada
entrenamiento con un propósito claro en mente, hacer que el entrenamiento tenga
sentido. Se puede, por ejemplo, planear focalizar sobre determinado aspecto que
está trayendo problemas o que se quiere mejorar.
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Llevar un registro de la metas
una vez que han sido fijadas
Se ha comprobado la importancia
de dejar las metas asentadas por escrito y ponerlas en un lugar donde el
deportista las vea diariamente, por ejemplo, el espejo del baño. Se pueden
llevar diarios personales donde se vaya escribiendo los progresos hacia las
metas y las estrategias empleadas para alcanzarlas, esto se puede revisar periódicamente
para ver qué estrategias resultaron más efectivas y evaluar el trabajo.
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Fijar metas en términos
positivos
A lo que se apunta es a
conseguir el éxito y no a evitar el fracaso. Por ejemplo, es preferible
plantearse aumentar el porcentaje de pases correctos y
no disminuir el porcentaje de pases mal entregados. Esto aunque deseable no
siempre es posible.
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Fijar fechas en las cuales deben
ser alcanzadas las metas
Nuevamente se aconseja acá que
se fijen tiempos realistas de acuerdo con las capacidades y posibilidades de
los participantes y del medio en el cual uno se encuentra. Esto estimula la
motivación porque ejercen cierta "presión" para conseguir las metas.
Claro que demasiada presión se puede volver negativa.
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Identificar las estrategias que
van a llevar a lograr las metas
Resulta imprescindible
explicitar el proceso que hay que seguir para alcanzar las metas (por ej.
indicar cuánto y cuán frecuentemente se debe entrenar, cuántas repeticiones se
deben realizar, etc.). No desarrollar las estrategias que se van a implementar
es como pretender ir a un lugar sin saber como llegar y sin tener un mapa. A
algún lado vas a llegar pero no necesariamente a donde querías ir.
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Lograr compromiso con las metas
Es importante que no solo el
entrenador proponga las metas sino que sus dirigidos las acepten, las
"hagan suyas" y se comprometan con ellas. Esto se logra escuchando la
opinión de los deportistas, particularmente los más experimentados, y dándoles
participación en el proceso de fijación de metas porque en definitiva son los
que van a llevar adelante el programa de trabajo. Difícilmente van a rendir a
toda su capacidad si las metas que se les plantean no les resultan atractivas o
no creen que las pueden alcanzar. También se puede lograr esto explicando los
fundamentos del trabajo que se realiza, de esta manera los deportistas tienen
un mayor entendimiento de lo que hacen, le encuentran mayor sentido y se
sienten más partícipes. Si bien no es conveniente que un entrenamiento, y mucho
menos un partido, se convierta en una asamblea donde se discute cada decisión
siempre es bueno mantener los canales de comunicación abiertos.
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Considerar los intereses y la
personalidad del participante
Esto se relaciona con el punto
anterior. Los intereses y la personalidad de los deportistas va a determinar el
tipo de metas por el cual se sientan más atraídos. Por ejemplo, existen
personas que tienden a ponerse metas que representan desafíos y hay otras que
tienden a ponerse metas o muy fáciles o muy difíciles. Esto está relacionado
con la autoestima de cada uno. También hay individuos que tienden
espontáneamente a plantearse metas de tarea y otros metas de resultado.
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Proveer periódicamente
evaluación y feedback sobre las metas
Cuando se plantean las metas hay
que diseñar también la manera en que van a ser evaluados los progresos
(estadísticas, porcentajes, tiempos en un cronómetro, etc.). Es importante
brindar información sobre la marcha del proceso para saber donde uno está ubicado
y que se puede mejorar.
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Apoyar la persecución y el logro
de las metas
Hay que intentar educar a las
personas allegadas al deportistas (entrenador, familia, compañeros de equipo,
amigos) sobre el proceso de fijación de metas. Explicarles los distintos tipos
de metas (que no todo es ganar, que hay diferentes maneras de alcanzar el
éxito). De esta manera se intenta que muestren interés por lo que hace, que lo
apoyen y lo animen en los momentos difíciles
Este es el segundo artículo de una serie de
tres sobre metas. La relevancia de las metas y su relación con la motivación se
plantea en "Motivación: ¿Tiene
en claro sus metas? (Parte I)"
y en el artículo "La
percepción del éxito y el fracaso en el deporte" se resalta la importancia de como se evalúa
un resultado.