Hace mucho tiempo que me llaman la atención las limitaciones que el (o los) idioma(s) nos impone(n) para los conceptos que queremos expresar y también cómo el idioma “crea” la realidad en que vivimos. Frases hechas o palabras que pintan fácil y claramente un concepto en un idioma no tienen traducción o equivalente en otro (andá a explicar en otro idioma qué significa “aguante” tal como se usa en frases del estilo “aguante el Piti!”, de hecho solo intenten explicarle esto a un hispanoparlante de otra región del planeta).
Más allá de esto me voy a centrar aquí en una palabra para mi mal empleada que es “exitismo”. La mayor parte de las veces se le da una connotación negativa, hasta se la acusa de la intolerancia y la violencia en el deporte (“lo que pasa es que vivimos en una sociedad muy exitista”). Pero revisemos un poco el concepto para ver a donde nos lleva.
En un inicio clásico, empecemos consultando lo que dice la Real Academia Española:
Exitismo: 1. m. Arg. y Chile. Afán desmedido de éxito.
Por un lado, de entrada llama la atención la referencia a Argentina y Chile (¿dirá esto algo de nuestra sociedad?). Por otro lado, exitismo se suele emplear con una connotación negativa pero ¿qué tiene de malo un afán desmedido de tener éxito? Habría que ver esa desmesura a que nos lleva (sobretodo a qué conductas) pero, en principio, tener afán de éxito no me suena tan malo. Además, ¿quién juzga que es desmesurado? Lo que para uno puede ser desmesura (entrenarse largas horas) para otro puede ser compromiso.
En realidad, el potencial problema radica en cómo definimos el éxito. La RAE tampoco nos ayuda mucho con esto:
Éxito. (Del lat. exitus, salida). 1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. 2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo. 3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.
[También aclaro que “exitista” no está en dicho diccionario.]
En general, en el ámbito del deporte tratamos de proponer que éxito es según como cada uno lo define, más específicamente, cómo cada uno defina sus objetivos. En este sentido, éxito sería alcanzar los objetivos propuestos, entonces, el tema gira a cómo definimos nuestros objetivos.
Si definimos el éxito como "ganar", cosa que a primera vista parece tener mucho sentido dentro de la lógica competitiva del deporte, nos estamos metiendo en una situación de alto riesgo ya que ganar no depende de nosotros exclusivamente. Hay muchos factores influyentes. Pero si yo defino éxito como "superarme", ¿qué tiene de malo un afán desmedido por superarme? Lo mismo con “mejorar” o “aprender”. Es verdad que habría que revisar cómo evaluamos "desmedido" (y qué conductas emprendemos dentro de esa desmesura) pero no parece tan grave la exageración (o la desmesura) aquí.
Entonces, propongo (aún a riesgo de que una secta de Lacaniosos al grito de "neologismo! neologismo!" me pretenda diagnosticar como psicótico -aclaro, para los que sienten que se están quedando fuera de algo, que este es un chiste muy "psi"- -aclaro, para aquellos que ahora se sienten que se están quedando fuera de dos cosas, que "psi" es una manera en que los psicólogos nos referimos al mundo de las cuestiones psicológicas o a cuestiones relacionadas con el ambiente de la psicología-) crear el término y el concepto de GANADORISMO para reemplazar la concepción habitual que usamos de la palabra exitismo y legarle a este nuevo vocablo toda la connotación negativa que tiene el segundo término. Basándonos en la definición de la RAE, la definición podría ser algo así como "Afán desmedido por ganar u obtener una victoria".
Retomando la parte más lírica de esta ociosa reflexión: el tema central está en cómo definimos el éxito, no en buscar el éxito en sí (con mayor o menor ahínco). Si equiparamos éxito solamente con “ganar” y nos lo proponemos como único objetivo, estamos preparando el terreno para meternos en problemas. Damos lugar a la posibilidad de abrir la puerta a la frustración (e incluso a una conducta violenta, desleal o tramposa) y a la baja autoconfianza y autoestima. Si en cambio fijamos criterios basados en nuestro progreso [para ver más sobre esto, y una explicación más técnica: La percepción del éxito y el fracaso en el deporte] podemos experimentar el éxito todos los días y esto nos llevará a una mayor satisfacción con nosotros mismos y a un mayor bienestar en nuestras vidas. También aclaro, no está mal querer ganar, el riesgo es tenerlo como único criterio de autoaceptación y para sentir que se alcanzó el éxito.
Dicho sea de paso: ¡aguante el Piti!