En los
Juegos Olímpicos, posiblemente la presión sea mayor para el entrenador que para
los deportistas. Algunos entrenadores no andan tan bien como suelen hacerlo en
la situación olímpica y esto puede tener un impacto negativo en el desempeño de
sus deportistas. Por ejemplo, la ansiedad del entrenador afecta la ansiedad del
atleta. Los entrenadores deben comprender que la comunicación tiene componentes
verbales y no-verbales. En términos generales, lo verbal es el contenido y lo
no-verbal es lo emocional. Generalmente, los problemas de comunicación se
suscitan en lo no-verbal y emocional.
¿Qué se espera del trabajo de un entrenador con
sus deportistas?
- Conseguir que los miembros del equipo
desarrollen todas sus potencialidades.
- Que “saque” lo mejor de cada uno.
- Que “saque” lo mejor del equipo.
- Favorecer el mejor funcionamiento psicológico
posible de sus deportistas.
INFLUIR
La influencia del entrenador en el
funcionamiento psicológico de sus deportistas, puede ejercerse a través de
distintas vías, entre otras:
- las decisiones que afectan a los deportistas.
- los ejemplos relevantes que utiliza.
- los mensajes que transmite en las charlas.
- sus expresiones, gestos y tonos de voz.
- el estilo de confrontación con los atletas.
- el tipo de ejercicios que emplea en los
entrenamientos.
- los objetivos de rendimiento que plantea.
- el “clima” psicológico que
establece.
En definitiva, el entrenador influye en el flow
(fluir) de un buen rendimiento.
Sugerencias para los Juegos Olímpicos en base a
investigaciones realizadas con entrenadores, deportistas y psicólogos
olímpicos:
- Defina que es “ser un buen
entrenador” y mantenga esa como su prioridad.
- Sepa motivar efectivamente a cada atleta:
recordar que todos tienen un papel importante (los suplentes también).
- Mantener la compostura en situaciones
estresantes.
- Haga una preparación para manejar
distracciones.
- Nadie alcanza una medalla solo. Es un trabajo
que incluye al deportista, a los entrenadores, al cuerpo técnico, al cuerpo
médico, la familia, dirigentes, etc. Cada uno realiza su aporte para llegar a
la meta deseada.
- El éxito en las Olimpíadas no requiere que un
atleta o un equipo hagan una cosa bien. Muchas cosas tienen que ser hechas de
manera consistente, sostenidas en el tiempo y de manera integrada. Esto incluye
desarrollar una relación estrecha con un psicólogo dentro del cuerpo técnico o
del Departamento Médico argentino. En el mundo cada vez más equipos olímpicos
están volcándose a la ayuda de los psicólogos del deporte para facilitar la
preparación y mejorar el rendimiento de los atletas.
- Preparación para manejar distracciones de la
Villa Olímpica. Puede ser una buena idea, si es posible, planificar los
entrenamiento de tal forma de darles el primer día en la Villa libre a los
jugadores para que conozcan todo y simplemente “paseen”. Así se
familiarizan con el ambiente y se quitan la curiosidad que puedan tener ya que
muchos tienen un gran entusiasmo al llegar y se comportan como “niños en
una juguetería”. Además, permiten vivir la experiencia olímpica a pleno ya
que estar en la Villa es parte de esta irrepetible experiencia. Esto ayudará a
que a la hora de entrenar mejore la actitud, la concentración y que baje la
ansiedad. No entrenar el primer día no implica falta de seriedad o compromiso,
es una respuesta a una necesidad real. Sus deportistas lo apreciarán.
- Tenga un plan para tratar con la prensa. Muchos
deportistas reciben en estos momentos la atención de los medios que no tuvieron
en toda su carrera, esto suele ser una fuente más de presión y ansiedad.
- Mantener un programa personal de
ejercitación. Este es un evento que puede resultar de mucho estrés, por ello es
bueno planificar un tiempo para hacer un poco de ejercicio, “descargar
tensiones” y conservar su salud psíquica.
- Delegar tareas menos vitales a los
asistentes. Si uno tiene la suerte de viajar con asistentes no quiera hacer
todo y estar en todo. Mantenga en claro sus metas y sus responsabilidades.
- Tomar riesgos en competencias importantes
cuando sea apropiado. Los valientes no viven para siempre, pero lo cautelosos
no viven nunca.
- Sea genuino. Deportistas han señalado como
una fuente de estrés el hecho de que al llegar al sitio de competencia los
entrenadores empiezan a comportarse de una manera diferente a la habitual en
torneos más chicos.
“Actuaba como si estaría tratando de probar algo frente a sus colegas extranjeros”, fue la frase empleada por un deportista al referirse a su entrenador. Tenga la certeza de que usted llegó a este lugar por sus méritos, no necesita probarle nada a nadie (más que a usted mismo).
- La atención a los detalles es importante,
pero también debe ser acompañada con flexibilidad para manejar los numerosos
distractores.
- No conocer bien a los atletas previamente a
los Juegos puede presentar dificultades. Esto se puede deber a poco contacto
previo debido a distancias, poco tiempo, escasez de recursos económicos para
realizar concentraciones, etc. La transición entre el entrenador del club o
regional y el entrenador nacional suele tener sus complicaciones para el
deportista por las diferencias de estilo, personalidad, filosofía del deporte,
etc. Se puede intentar aliviar estos problemas con una comunicación fluída. El
entrenador debe tomar una actitud proactiva en este sentido, no esperar a que
el deportista inicie las conversaciones. Se pueden organizar reuniones para
crear el espacio de comunicación y clarificacion.
- Fijarse en lo que uno hace y no en lo que los
demás hacen. Tengan un plan de entrenamiento fijado antes de viajar y cúmplalo
lo más cercanamente posible (aunque en algún momento lo deba flexibilizar
debido a hechos imprevistos). No cambie cosas porque “el campeón mundial
lo hace así”. No permita que la ansiedad interfiera con los planes de
entrenamiento.
- Las dudas en la preparación pueden traer el
riesgo de “fundir” a los deportistas debido a sobreentrenamiento
antes de las competencias. Algunos entrenadores y atletas pueden sentir culpa
por tomarse un día de descanso pese a que sería lo más aconsejable.
- Comprender el provecho que puede sacar de un
experto en psicología del deporte. Es imposible que el o la psicólogo/a pueda
realizar una o dos intervenciones “mágicas”. Deben conocer a los
deportistas para poder sacar provecho de su labor y realizar un trabajo
planificado. El psicológo tiene que ser un rostro familiar, no un paracaidista.
- El entrenador tiene que estar confiado que el
psicólogo del deporte sabe como manejar problemas de estrés y, sobretodo, sabe
como actuar bajo presión.
- Arreglos para el día inaugural. Esta
ceremonia puede ser muy desgastante tanto a nivel físico como emocional. Planifique
no incluir a los que van a competir al día siguiente y convérselo para que
puedan descargar su frustración.
- Encontrar un balance saludable en el manejo
del tiempo. El atleta se puede hacer preguntas como:
- ¿Debo ir a otras competencias?
- ¿Cuántas entrevistas debo dar y cuándo?
- ¿Qué hago mientras no entreno?
- En situaciones de mucha presión pueden surgir
conflictos entre miembros del cuerpo técnico. No se deben tomar estas
diferencias a título personal, son más bien efectos del momento. Recuerden que
estas disputas repercuten en los atletas.
- Distinguir el grado de experiencia entre los
atletas. Un debutante puede quedarse atrapado en todas las distracciones y no
focalizar su atención. En cambio, un jugador experimentado puede sentir que
esta es la última oportunidad de participar (“es ahora o nunca”). Estas
dos causas pueden llevar a mermas en el rendimiento y es un tema que puede ser
importante tratar con un psicólogo.