El deporte pone continuamente a prueba la
autoconfianza de quienes lo practican. Diversas situaciones van a amenazar la
confianza del deportista (errores, lesiones, derrotas, cambios de entrenador,
hasta problemas personales). A lo largo de la temporada, o aun dentro de un
partido, la confianza (tanto del equipo como de cada deportista individual)
puede fluctuar.
¿Qué le sucede a un deportista cuando está con
un nivel óptimo de confianza? ¿Y cuando está con poca confianza? ¿Existe el
exceso de confianza?
En el artículo anterior analizamos algunos
factores que pueden afectar la autoconfianza, en el presente profundizaremos en
la relación entre la autoconfianza y el rendimiento.
La confianza no es algo que se posea o no, sino
que va a variar a lo largo de un continuo pudiendo encontrarse en diferentes
puntos en determinados momentos. La medición de la confianza es, en buena
medida, subjetiva, lo que se puede percibir más claramente es su influencia
sobre el rendimiento. Como intenta expresar el gráfico, a medida que crece la
confianza va a aumentar el rendimiento de un modo casi lineal hasta llegar al
punto de confianza óptima donde el rendimiento va a ser el ideal. Entonces,
cuando aparece el exceso de confianza, el rendimiento empieza a disminuir de un
modo más abrupto. [La flecha de color servirá para ilustrar un punto más
adelante.]
Efectos de la confianza
óptima
- Activa emociones positivas
Tener confianza
aumenta el placer que uno obtiene en la práctica deportiva. A su vez, si uno
está convencido de lo que hace se mantiene sereno y conserva la compostura aún
en situaciones adversas.
Si alguien realiza
una actividad en la cual no se tiene confianza pero ha puesto mucho de uno
(alto compromiso) y a su vez se siente evaluado, esa actividad seguramente se
sufrirá más de lo que se disfrutará.
- Facilita la concentración
La autoconfianza
ayuda a que uno pueda mantenerse concentrado en la tarea que debe desarrollar y
mantiene a raya las dudas o preocupaciones que uno pueda tener.
- Influye
sobre el tipo de metas planteadas
Las personas que
tienen una confianza óptima eligen tareas realistas que representan un
verdadero desafío para ellos. También suelen poner el énfasis en metas de tarea
(ver el artículo Motivación: ¿Tiene en claro sus
metas? (Parte II) - Lineamientos para el planteo de
metas")
porque compiten para superarse a sí mismos y no necesitan hacer cosas para impresionar a los demás.
El deportista que
tiene baja autoconfianza tiende a elegir metas fáciles, que no representan un
verdadero desafío porque no se atreve a exponerse y mostrar su valía como
deportista (no como persona, muchas veces las cosas se confunden); o elige
metas excesivamente difíciles donde no tienen nada que perder. En cierto
sentido temen conocer su verdadero potencial y sus reales limitaciones.
- Influye
sobre la elección de estrategias de juego
No es la misma la
estrategia que se plantea cuando se sale a ganar un partido que cuando se sale
a no perder y en esto va a influir la confianza que uno tenga para alcanzar uno
u otro resultado. Si uno posee confianza no va a temer arriesgar lo necesario
en pos de sus objetivos. El deportista inseguro se mostrará temeroso, no se va
animar a arriesgarse y aplicará una táctica más conservadora.
- Aumenta
el esfuerzo (cantidad y duración)
Cuando alguien
está convencido de que puede conseguir su objetivo persiste durante más tiempo
y realiza todo el esfuerzo posible para alcanzarlo. Por ejemplo, un equipo que
va perdiendo pero sabe que puede dar vuelta el encuentro va a esforzarse hasta
el último segundo por volcar el resultado a su favor.
- Aumenta
la reacción frente a la adversidad
Como se indica en
puntos anteriores, el deportista en el que la adversidad no hace mella sino que
aumenta su espíritu competitivo va a conservar la compostura frente a
situaciones límites y no va a abandonar hasta el final. Hay diversas maneras de
abandonar en el deporte: puede uno "tirar" un partido, darse por
vencido, "borrarse" en los momentos difíciles, hasta una lesión puede
ser una forma (a veces inconciente) de abandono, ni hablar de casos en que la
lesión es simulada o exagerada. Estas situaciones van a estar relacionadas con
una baja autoconfianza.
En resumen, el
deportista que posee autoconfianza conoce sus fortalezas y debilidades pero no
va a temer jugársela en pos de sus objetivos, aún exponiéndose a fallar. A su
vez, se mantiene motivado y va a obtener placer en el hecho de ponerse a prueba
y buscar superarse. La confianza óptima no garantiza que se va a obtener el
rendimiento óptimo pero sí que se va a hacer todos los esfuerzos necesarios
para lograrlo.
Falta de confianza
La falta de confianza genera
dudas, autoverbalizaciones negativas, indecisión, ansiedad, falta de
concentración. En realidad, estos fenómenos están interrelacionados de modo tal
que es difícil indicar cuál está en el origen. En el fondo suele haber un muy
importante miedo al fracaso. Aquí habría que analizar cada caso individualmente
para ver cual es el preponderante y que estrategia de intervención se puede
aplicar. Un claro ejemplo de falta de confianza suele ser aquel jugador que
rinde en entrenamientos mucho más de lo que rinde en los partidos.
Exceso de confianza
Habíamos definido la autoconfianza como la creencia interna de que uno es capaz de
hacer algo. Esta creencia tiene que ser realista, sino es falsa confianza o
una simple expresión de deseos. Es muy diferente estar convencido de que puedo
lograr algo a simplemente esperar que suceda mágicamente.
El deportista con exceso de
confianza entra a jugar "canchereando", no se concentra adecuadamente
en la tarea que debe realizar, también suele estar submotivado porque no le
dedica las energías necesarias que la situación demandas, no se prepara
adecuamante y toma riesgos innecesarios.
Para complicar las cosas aún
más, la falsa confianza suele ser un
intento de ocultar una verdadera falta de confianza. Como en el deporte suelen
condenarse actitudes como la expresión de dudas, entonces, el deportista
pretende actuar como si tuviera toda la confianza del mundo cuando, en
realidad, no se siente capacitado para el desafío al que se enfrenta. Incluso
puede ver en ese desafío una verdadera amenaza a su autoestima. Los
entrenadores pueden modificar esto creando un clima de apertura y fluída
comunicación con sus dirigidos donde éstos puedan expresar libremente sus dudas
y los temas que los preocupan.
Al principio del artículo
señalábamos que el nivel de confianza puede fluctuar incluso dentro de un mismo
partido. Vamos a ilustrarlo usando como ejemplo aquella frasesita del fútbol
con la que muchos afirman que "2 a 0 es el peor resultado". ¿Cómo
puede ser esto posible? Una explicación estaría relacionada con los vaivenes de
la confianza. El equipo que va ganando cómodamente sufre la tentación de
sobreconfiarse (punto A del gráfico) y se relaja. Si el otro equipo descuenta
puede empezar a ganar en confianza y, perdido por perdido, ir a buscar el
empate. Al producirse el empate el equipo que iba ganando y no pudo reaccionar
a tiempo entra en PÁNICO, se produce una abrupta caída de la confianza (punto B
del gráfico) y cada jugador trata de salvarse o salvar al equipo por su lado,
sin juntarse y enfrentar la situación como equipo que es la única manera en que
se va a poder salir adelante. A partir de allí es muy difícil remontar el
resultado, replantear objetivos a partir de la situación presente y el
rendimiento va cuesta abajo. Entonces, el equipo que iba perdiendo ha recobrado
su confianza y se encuentra en un nivel óptimo, la confianza del otro equipo se
encuentra destrozada y, como se dice en el mundo del turf, "caballo que
emparda gana".
El prometido tema de las cábalas
y los rituales quedará para la próxima.
